Alfarería e Industria Cerámica

Alfarería

Muchas generaciones de familias de Agost, tradicionalmente, han surtido de cerámica popular a los hogares con botijos, cántaros y bebederos de cerámica blanca, muy porosa que, mezclada con sal cogía ese peculiar color y mantienen el agua fresca, o por el contrario jarras, orzas y lebrillos, barnizados en colores miel o verde, muy propios de los alfareros artesanos. Biar, se especializó en loza y cerámica decorativa, donde perdura la saga de los Maestre, al estilo de la localidad valenciana de Manises. También Petrel y Orba tuvieron alfares tradicionales, con producciones peculiares y decorativas para distinguirse del resto.

Industria Cerámica

La teja plana, sigue siendo conocida como de ‘marsella’ o ‘alicantina’. La fabricación de este tipo de tejas, por industriales alicantinos tuvo una gran importancia desde finales del siglo XIX, siendo varias familias, Hijos de Ferrer, Vidal y Cia, o la familia Borja, que consolidaron una industria que se nutría de las canteras de arcillas que nuestra geografía les ofrecía. Un producto que se exportó con regularidad al Norte de África, desde el Puerto de Alicante. Una industria que acompañó en todo momento, el latido del sector de la construcción, tan influyente en la costa Mediterránea y alicantina. Ladrillos, atobas, tejas planas o tejas curvas han salido de los hornos con tradición moruna hasta nuestros días.

Quiles López, V. y Beltrá Torregrosa, D. (2019). Cuarenta visiones y versiones de Alicante y provincia. Catálogo Exposición Universidad de Alicante. Edita Museo Comercial y AEFA, Asociación de la Empresa Familiar de Alicante, 36 pp.

cerámicas ladrillos

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