Alfarería e Industria Cerámica

Alfarería y cerámica artesanal

Muchas generaciones de familias de Agost, tradicionalmente, han surtido de cerámica popular a los hogares con botijos, cántaros y bebederos de cerámica blanca, muy porosa que, mezclada con sal cogía ese peculiar color y mantienen el agua fresca, o por el contrario jarras, orzas y lebrillos, barnizados en colores miel o verde, muy propios de los alfareros artesanos. Biar, se especializó en loza y cerámica decorativa, donde perdura la saga de los Maestre, al estilo de la localidad valenciana de Manises. También Petrel y Orba tuvieron alfares tradicionales, con producciones peculiares y decorativas para distinguirse del resto.

Quiles López, V. y Beltrá Toregrosa, D. (2019). «Creando hogares». En Ponce Herrero, G, (coord.) Made in Alicante. Made in Sax. Colección Picayo, nº 12. Universidad de Alicante, pp. 40-43.

Industria Cerámica

La teja plana, sigue siendo conocida como de ‘marsella’ o ‘alicantina’. La fabricación de este tipo de tejas, por industriales alicantinos tuvo una gran importancia desde finales del siglo XIX, siendo varias familias, dedicadas a este negocio desde 1887 a los Hijos de Ferrer, Vidal y Cia, como familia pionera, que consolidaron una industria que se nutría de las canteras de arcillas que nuestra geografía les ofrecía. La Cerámica Alicantina, así denominaron su negocio, obtuvo premios en la exposición universal de Barcelona de 1888, en la exposición nacional celebrada en 1910 en Valencia y en la del mismo año, celebrada en Buenos Aires, Argentina.

Un producto que se exportó con regularidad al Norte de África, desde el Puerto de Alicante. Una industria que acompañó en todo momento, el latido del sector de la construcción, tan influyente en la costa Mediterránea y alicantina. Ladrillos, atobas, tejas planas o tejas curvas han salido de los hornos con tradición moruna hasta nuestros días.

De la unificación de diferentes familias en 1919, nació la Unión Cerámica Alicantina, comenzando la actividad en conjunto para el fomento de ventas de las fábricas ya establecidas, La Cerámica Alicantina, San José, El Sol y Los Ángeles.  

Francisco Ramón Borja, fue el fundador de otra familia destacada en la producción de materiales de arcilla cocida. Reuniendo en varias fábricas como Babel, Unión Exportadora y Santo Tomás, una importante producción y actividad exportadora en base a tejas planas y ladrillos huecos entre otros productos.

Como iniciativa particular, destacamos la Unión fabricantes de ladrillos a mano, dirigida por Bautista Segrelles, en la década de 1930, y domicilio en la Goteta.

Saliendo del ámbito de la capital, destacamos al fabricante Vicente Cervera Alonso, de Aspe, con su fábrica de teja moderna, antigua o árabe, ladrillos huecos para tabiques, y bloques huecos para bovedillas. Un importante industrial que además desarrolló el Gasógeno Cervera, para producir gas al minuto y motor en marcha a los cinco minutos, además de los hornos sistema Cervera, patentados para la producción cerámica.

Quiles López, V. y Beltrá Toregrosa, D. (2019). «Construyendo hogares». En Ponce Herrero, G, (coord.)  Made in Alicante. Made in Sax. Colección Picayo, nº 12. Universidad de Alicante, pp. 33-35.

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