Turismo Costa Blanca

Con la llegada del tren a la provincia, en 1858, Alicante recibió con regularidad los primeros viajeros, viajantes o forasteros que, con el tiempo, fueron transformándose en los primeros turistas. Pero el propio interés de las ciudades por ofrecer su mejor ‘retrato’ a los forasteros que, por motivos de trabajo u ocio las visitaban, hizo que comenzaran a publicarse las primeras guías de forasteros de ayuda con variada información que, además, ha ido evolucionando con el tiempo y avanzando en su oferta e interés. Estas primeras guías de viajeros que conocemos en la segunda mitad del siglo XIX de nuestra provincia, informaban a los usuarios de los horarios de trenes, de la comodidad y modernidad de las instalaciones de los hospedajes o de los adelantos como agua caliente o servicio telefónico que disponían las posadas, fondas, hoteles y restaurantes.

La ciudad alcoyana será quien se estrena en nuestra provincia con su Guía del Forastero en Alcoy, en 1864, con muchísima información de la industriosa ciudad y haciendo un repaso a las aguas minerales y baños de interior del momento como los de Benimarfull, Busot, Crevillente y Penáguila, y a los baños de mar de Alicante, Altea, Benidorm, Denia, Guardamar, Santa Pola y Villajoyosa. Será en 1875 cuando se publica la primera, hasta ahora conocida, Guía del Alicantino y del Forastero en Alicante. Se realza el comercio local como los baños de agua dulce y de mar; el Café Suizo, el Café Nueva Iberia, el Café Casino o el Café Dos Reinos; las casas de huéspedes donde se servían comidas, fondas y restaurantes, paradores, posadas, mesones y un sin fin de horchaterías, hornos, bazares, aduanas y almacenistas... Se detalla excursiones a La Albufereta, los Baños Termales de Busot, Elche, la Huerta de Alicante, Santa Faz, el Pantano de Tibi, los Baños Sulfurosos de Novelda, Villafranqueza y la Isla de Nueva Tabarca. Con el tiempo, Alicante con el tren botijo había popularizado de forma inteligente los baños de ola y de mar, pero también ofreció su buen clima por sus apacibles y estables temperaturas durante todo el año. Así en el primer Anuario-guía de las Playas y Balnearios de España, en 1924, comienza con el relato para Alicante, «estación invernal, que no tiene rival en el mundo». Las primeras guías donde se trata el asunto del turismo como protagonista, Alicante Turismo, aparecen a la vez que nace el Patronato Nacional del Turismo, publicándose dos anuarios en 1928 y 1929-30, «porque en la casa de la primavera, todo Alicante tiene ese calor dulce, amable y blando de un regazo de mujer», como plasmó en su crónica Wenceslao Fernández. Y qué decir de la ciudad de los rascacielos, Benidorm que, a mediados del siglo XX, creó su propio modelo urbanístico de ciudad, vinculándolo con el turismo de sol y playa. Hoy, bajo el paraguas del Patronato de la Costa Blanca, toda una provincia ofrece un turismo de calidad, garantizando el éxito para viajeros, turistas o influencers en busca de extraordinarias experiencias gastronómicas, buen clima, grandes vinos, hospitalidad y cercanía. Todo ello, envuelto en un ambiente cálido, luminoso con color, olor y sabor al estilo de vida Mediterráneo con una renovación continua hotelera y gastronómica de altísimo nivel, iluminada con sus propias Estrellas y Soles, Made in Alicante.

Quiles López, V. y Beltrá Torregrosa, D. (2019). Cuarenta visiones y versiones de Alicante y provincia. Catálogo Exposición Universidad de Alicante. Edita Museo Comercial y AEFA, Asociación de la Empresa Familiar de Alicante, 36 pp.

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